domingo, junio 08, 2008

Montejo

A la Caracas que amó Montejo

Le están sobrando atardeceres

Nones que serán como antes

Porque Eugenio no está para apretarlos

Nadie para repatriar las miradas

Distintas y bravas

Con las curvas sogas

Con las que sólo él

Amarraba a las facundias

¿Para qué estar fuerte o de una sombra ser vista?

Entre arreglos turbios

Todo el café tendrá un sabor distinto

Porque éste hombre

Nos deja un tramo crecido

Y un trabajo más nunca desarmado

4 comentarios:

Sandra Rigga dijo...

siempre me ha sorprendido la capacidad que tienen los hombres para hacer homenajes, por escrito, a las figuras que no sé si han querido ser, pero que admiran...

parece un canto de batalla, escrito contra una de las murallas de Jericó, o una canción funebre a la luz de unas pira ardiente.

muy bellas palabras, y para quienes seguimos a Montejo, de mucho significado.

Un beso grande

Sandra R

Joaquín Ortega dijo...

las murallas de Jeric'o...

asi se deberia llamar tu libro Frau Rigga...

tene'is q publicar soon

un beso

J

Anónimo dijo...

Merecidas y sentidas palabras de tributo a nuestro árbol más alto, amigo Joaquín. Que el alfabeto del mundo nos protega.

L. Yslas

Desde La Barra dijo...

Gracias Luis un gran abrazo!!