lunes, julio 26, 2010

El ron es un continente

El ron es un continente La ciudad arma vendimias Los corazones rompen fuente Para la familia llorar es canto El ron es un continente Se perdona con la vida Seis princesas unen el amor Rompiendo en la madrugada Comenzar es volver al día

domingo, julio 18, 2010

Caracas, una historia

Cuéntame una historia con tres objetos que solo puedan verse de noche

Toca de nuevo esa nota larga

La que no se pueda borrar hasta que los rubores indiferentes

Vuelvan a sentirse atendidos

O dobladamente así

Disparando al aire con pasar de piedras

De muerto en círculo

Porque

Como solo estuve viéndote sonar los dedos

Como solo estará el rio del irrespeto

Como lento solfea el galeote nadando en su propio texto

Sabré que sonríes por mi nombre

Hasta echarás de ver al cruzarte la cara del beso obsceno

Es culpa y pago

Es tanto y juicio

sábado, junio 12, 2010

Sabana del blanco

Te escucharon pronunciando

Muecas con cautelas frente al árbol

Contra el sacrificio

Versus espeso placer

Disparates en vanguardia a los olfatos

De una destejida majestad

Bajeza en el encaje

Ojos del desgobierno

Superficie de espejos quemados

La patraña de un fanal anclada

A todas y algunas

Mujer decidida a lisiar fósiles

O dar fondo a las pértigas

Con mando en la catadura

Brujería de retrogusto a muerte

Luz universal

Escrita en aquel libro parisino

Bufido pornográfico

Enhiesta sociedad secreta

Intrigante y acéfala

jueves, mayo 27, 2010

Codazzi

Suyo el poder Suya la caída Del Egipto primitivo A espaldas de Ofero El gran cuarzo a tiro de la comunidad de la seda Descienden cuatro melodías frente a la cámara de la reina Helada en lluvias Para un siempre

domingo, marzo 14, 2010

Se Escribe

Se Escribe

La poesía se escribe a mano

Porque las celdas permanecen cerradas por dentro

Con el pulso terco de los corredores mal sentidos

La poesía se teje con el afán de los puños

Porque así lo prefiere ella

¿Y quién va a luchar contra una hendidura en la marcha

o una victoria en la espera?

La poesía se ayuda de ciertos dedos que roncos deshacen ideas

Y le gusta lo que ya nadie usa

Y los lutos sin sentido

Que se acompañan con marimba.

Le gusta hacerse con páginas en blanco

Ahogadas con los nombres de los días

Por ambos lados

Insiste en las peores horas

Para citarse con

Lo que no debe comprenderse

Canta por la belleza herida y por

La ciénaga que a su manera es descanso.

Lucha por separarnos de la civilización

Que construye muelles y a veces puertos

Carga interna que nos hace retroceder

Y que no recibe

Lo que necesitamos perder

La poesía se hurta a su manera

Se ayuda de cinceles

No desprecia las lijas

Y extrae

A sorbos agotadores

Los sentidos que una vez talló

Y que resisten apretujados aquellas maneras

Cuya única diferencia estriba en el momento de su aparición

La poesía sólo se escribe de noche

O en días que parecen noche o en tardes privadas

Que ofrecen el tiempo de los silencios

Tan breves como los de corchea

Y que no permiten sentir -a los oídos sin entrenamiento-

Alguna diferencia

La poesía no se cultiva

No se ara

Ni se reproduce

Acude en dosis a desperdiciar

En pequeñas cápsulas cubiertas de nácar

Y de gusto cercano al alquitrán

Y que una vez en el cuerpo se diluye como un parpadeo

En un mar de radiación

La poesía

Sola

Aparece entre tantas formas de esperar

Se precipita de una altura a menudo

Y de seguidas

Transpirable sin esfuerzo

Se erige -porque se elige-

A fuerza de cartas, dados

Y arrepentimientos que nos salvan del vacío

Este último sonríe

-y espera fumando un bosque-

Convencido

De que sus descendientes se gestan en nosotros

No hay día que no

Nos robe certezas

Ni que no estrangule la perplejidad

Bajo los ladrillos tiernos de

Su abrazo constructor

Sobre ti

Sobre mí

-sobre todo sobre sí-

La poesía se escribe a mano

Y sin apoyarse en los codos

Porque los croquis de salida se diseñan

Desde el comienzo

Desde adentro

Sin llaves

Con sangre por tinta

Con fuego por trecho

Y con el viento a contrario

Por atajo

jueves, febrero 04, 2010

Caracas, Tebas

A la rabia

Profesé furia

Estuve fuerte en maldecir

Y maldije

Señalando culpables para que los lincharan

Le enseñé las uñas a inocentes

Para merecer sus silencios

Celebré borracho sobre pieles de cobardes hechas cincha

Tomé a la mujer ajena

Y la separé en la oscuridad de sus hijos

Mientras la lloraban esperando

Yo reía relamido sobre sus muslos

Royendo ensañado

Todo borde

Toda teta

Escupiendo sus aprecios

Desde Tebas hasta Pompeya

En el terminal de los tiempos

Maté a las niñas de todas las matronas

Haciendo que tragaran aquel espíritu venenoso

Robé hasta hacer esclavas a las hijas de mi padre

Y vendí tras unos dados la estrella de todos los sepulcros

No hubo envidia que no traspusiera mi mente

Ni vicio que no solfeara en mi lecho

Con las manos

Juntando a la tierra

El Compasivo fabricó fuego

Y pude rasgar el seno

Sacando a los ogros

Sus semillas

Su alimento

sábado, enero 23, 2010

Trayecto

Trayecto

Cansado y a medio enterrar

Finge el tronco que aún

No ha perdido

Elevado sobre su vientre

Hecho de muescas y tatuajes

Marca sus prominencias

Mintiéndose

No se ve ya su hidalguía

Ni lo visitan los amantes

Redondo y seco habita

Un espacio que se hace cada vez

Más grande

Risueño

Ansioso y risueño

Se le fue con paciencia

El prahna

Hoy

Henchido de nidos nuevos

Que jamás lo abandonaron

Levanta el grito silencioso

Que lo consume y lo eleva

Como dios árbol

Como llama oscura

Como destello en ramas

viernes, enero 15, 2010

Plenitud

Yo era un niño que observaba la luna llena y que le tenía miedo a los apagones, que no confiaba en los gatos hasta que un día, uno negrísimo rozó mi mano izquierda.

Al cabo de un rato se trepó a mi regazo y ganó mi mano derecha para sus caricias.

Obtuvo mi confianza para comer de mis pestañas -que luego escupiría sobre mi frente-

Secas las amontonaba para luego pasarme sus tetillas y su sexo cerca de la boca -apretada con fuerza hacia sí misma víctima de una higiene heredada-

Al finalizar sin éxito su primera tentación, se bajó de mi frente.

Quedé tumbado de espaldas, sólo para verlo transformarse en niña, bailando desde una pantalla, dibujando una serpiente.

Y me hizo que la amara, y que luego las amara a ambas, pero allí no había aventura ni nada nuevo -ni siquiera viejo-

Todo se resumía en la misma insulsa y rutinaria vuelta alrededor del borde de un caldero.

Salté de esa hojilla circular que hacía tiempo había perdido el filo.

Perdí la partida curtiendo lo distante.

Así, a solas escribo y a solas muero, sin interés por otra huida y sin siquiera interés por el miedo.