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jueves, febrero 04, 2010

Caracas, Tebas

A la rabia

Profesé furia

Estuve fuerte en maldecir

Y maldije

Señalando culpables para que los lincharan

Le enseñé las uñas a inocentes

Para merecer sus silencios

Celebré borracho sobre pieles de cobardes hechas cincha

Tomé a la mujer ajena

Y la separé en la oscuridad de sus hijos

Mientras la lloraban esperando

Yo reía relamido sobre sus muslos

Royendo ensañado

Todo borde

Toda teta

Escupiendo sus aprecios

Desde Tebas hasta Pompeya

En el terminal de los tiempos

Maté a las niñas de todas las matronas

Haciendo que tragaran aquel espíritu venenoso

Robé hasta hacer esclavas a las hijas de mi padre

Y vendí tras unos dados la estrella de todos los sepulcros

No hubo envidia que no traspusiera mi mente

Ni vicio que no solfeara en mi lecho

Con las manos

Juntando a la tierra

El Compasivo fabricó fuego

Y pude rasgar el seno

Sacando a los ogros

Sus semillas

Su alimento

viernes, enero 15, 2010

Plenitud

Yo era un niño que observaba la luna llena y que le tenía miedo a los apagones, que no confiaba en los gatos hasta que un día, uno negrísimo rozó mi mano izquierda.

Al cabo de un rato se trepó a mi regazo y ganó mi mano derecha para sus caricias.

Obtuvo mi confianza para comer de mis pestañas -que luego escupiría sobre mi frente-

Secas las amontonaba para luego pasarme sus tetillas y su sexo cerca de la boca -apretada con fuerza hacia sí misma víctima de una higiene heredada-

Al finalizar sin éxito su primera tentación, se bajó de mi frente.

Quedé tumbado de espaldas, sólo para verlo transformarse en niña, bailando desde una pantalla, dibujando una serpiente.

Y me hizo que la amara, y que luego las amara a ambas, pero allí no había aventura ni nada nuevo -ni siquiera viejo-

Todo se resumía en la misma insulsa y rutinaria vuelta alrededor del borde de un caldero.

Salté de esa hojilla circular que hacía tiempo había perdido el filo.

Perdí la partida curtiendo lo distante.

Así, a solas escribo y a solas muero, sin interés por otra huida y sin siquiera interés por el miedo.

jueves, noviembre 05, 2009

Chaguaramos Rotos

Chaguaramos rotos

Tan abajo como el aire

La montaña que pasó en silencio antes de ser derrumbada

Apoyada en sus patas delanteras

Como elefante ido de cabeza

Perdida en un regato que traga el alma antes que a los cuerpos

Mintiendo la mala palabra en una fricción y cinta

Lavanda bajo la cacería

Oferta de piernas póstumas en su alegría de ruedas ajenas

Otra promesa secada al sol

Paredes desgarradas que se sostienen por la sombra de

Un faro mudo imaginario

Chispazos de arena

Marmolada en círculos ebrios

sábado, julio 05, 2008

Palo Verde


Te elevas
Y aunque adulto
Repites la residencia de papagayos
Como un Brooklyn nuestro
Esperas despierto hasta siempre
Como una metrópoli separada
Donde nunca se guardan carruajes
Amable y peligrosa comarca de rostros conocidos
De los culos más buenos que nunca te saludan
De las cavas de cerveza
A las que le sobran manos y le faltan monedas
De las jodas y las peas que abundan y jamás te niegan
Refugio de hermanos más allá del estacionamiento
Conurbanos de protestas
Inmigrantes a débitos forzados
Galeotes de tesoros momentáneos
Noche y mañana que antes de irse regresa
En horas eternas de motores febriles y escaldados
Noctámbulos
Escupidos y remolcados por la serpiente plateada que desanima al frío
Cuando niño
Mi edificio era
Mi otra nave espacial
Con la vida es vándalo de opresores
Góndola del peregrinaje astral