A
Le están sobrando atardeceres
Nones que serán como antes
Porque Eugenio no está para apretarlos
Nadie para repatriar las miradas
Distintas y bravas
Con las curvas sogas
Con las que sólo él
Amarraba a las facundias
¿Para qué estar fuerte o de una sombra ser vista?
Entre arreglos turbios
Todo el café tendrá un sabor distinto
Porque éste hombre
Nos deja un tramo crecido
Y un trabajo más nunca desarmado
Incórdiales
Después de las trompetas rotas
A los Iluminados
Para la doliente quiebra
Nunca atraparán carrusel para sus pendientes
Ni un poco de
Sonrisas a la mano
Sin costas para el crimen
Pagarán de cuña crónica
Hasta los livianos de faena
Entre sombras diarias
Murmuran otros
Un salmo corriente
Empapado por las señas de lo ajeno
Ante el mastodonte litoral
Cada hijo opuesto los olvida
Pasados de legado para el rezo
Herederos incómodos En la vida secos bajo la nueva brisa
No dormirán tranquilos
Ni cumplirán años en familia
Sólo el viento del sobresalto
Servirá sus misas
Adornadas de escalo y buena pesadilla
Entretanto
A llenar sus bocas nuestras
De la mina de los idos

De San Francisco La noche
Es de los mortales altos
Seguros de confusión
De templadas mujeres bellas
Esperando niños contra el viento
De San Francisco la noche
Por brillos líquidos noctívagos
Chemay
Guiness
Stella
Sólo
Napa y Stanford
Anónimos por discutibles
Pasan la lluvia en piel
Constantemente
La noche es de San Francisco
De los que marchan
De los mexicanos
De los tejanos sonrientes
De los turcos flamantes
De los colombianos furiosos
Del oriente sin tabaco
De miradas y conversación ilesa
Como la de Dora
Iniciada de Hong Kong y primavera
La noche es de Haight Street
Bajo mil Metros
De One Market Street sin enterarse de puertos
Con Chinatown frente a los gritos
Sofocados por policías gemelos
Hacia cuchillos el ceño basta
San Francisco
Para siempre es
De los optimistas
Y manjares colectivos
Que se dispersan
Hasta arsenales del cansancio
Frisco
Por timadores estéticos
De tecnología rupestre
Es de los bailarines
Que le hacen caída a los idiomas
Que siempre serán
Serán siempre
Serán
Pocos
Por algún favor
Te encuentra Saint Patrick
Más tarde
de 1854
Con la pátina de humedad química
Avenida del branding
Entraron tus pies hasta el sueño
India cobarde con malos mapas
De lama portuguesa
Vejez y ensalmo oscuro
Que socorrieron
La mala ubicación
Con las rocas de sangre diluida en tus muñecas
Fumaste el papel con cuidado
Dándole a entender al que susurraba
Que también reciben versos
Las que se arreglan el escote
Acrecencia de jardines
Inunda cada libro ganado en los azares
Quiera la mar lamentable
Que la barata trampa deje de lustrar su azote
Mi perro aúlla entre las estrellas
Corretea a los bastardos canes-lobo
Simientes de Deimos y Fobos
Un día suelto
Devoró las patas de los osos de fuego congelado
Otro
Cruzó a un pájaro de azufre hasta su palo
Y le tatuaron la paz sobre la panza
Mi perro
Huele la sangre de las valkirias en su mes
Y se vuelve incubo en sus flojos regazos
Mi perro lleva la medalla bruñida
de San Benito alrededor del cuello
Mi perro caza vampiros
Y abre candados para que los aprendices
Hagan fiesta
Su mirada es jauría
Perro, mi perro
Cava hoyos en los cementerios ocultos
Si alguien pretende despertarme
Primero lo encuentran a él
Y dibuja signos sobre los árboles que mascan sus encías
Entiende latín
Y maldice a los fenicios que se hundieron con sus primeros amos
A mi perro le salen alas en la noche
Muerde trozos de lunas apartadas
Sube montes en dos patas
Persiguiendo las calaveras de brujos muertos
Que con cumbres orina
Desentierra biblias cosidas a manos campesinas
Y garras de dragones
Que babea y escarcha entre su hocico
Mi perro seca mares de truenos
Y viola tesoros vírgenes
Y vuelve a alzar la pata
En tenidas eternas
Sobre las más altas ceibas grises
Mi perro es prócer y le silbo
Él sabe que soy su amo
Y que lo sueño
Y que lo espulgo
Y que come de mi mano

En Los Jabillos
Solos
Ladran los perros
Como una guitarra hecha de mil ruedas
Que giran hasta ningún hocico
Sin mala intención la mujer los aparta
Y algunos pueden apretarse contra sus várices
De madre y esclava sonriente
Acaso paraguas débiles
El vidrio devora su debilidad
Es un naufragio sin lugar donde ir a pique
Fue el ceremonial ante el baño de Oriente
Haces la vista a un lado
Como las libertinas cobardes
De contraceptivo inoculado a tres cuartos
Que el frío gane tu taza caliente
Que la bruja arda y pague sus malos centavos
A la memoria de mi padre Rodolfo Ortega Monge (18.02.1934-24.12.2007)
El cura dijo:
“todos los días Jesucristo dice nuestro nombre”
Ahora mi padre
Aprende nuevos pasos con el Big Kahuna
La misma melodía con distinta armonía
Dejó conmigo
Hermanas, hermanos
Salidas interminables
Anécdotas para dos vidas
Agradezco
esas voces desde el norte y el oeste
Me dejó su lomo
Su silbido
Sus manos
La grafía de sus piernas
Una mancha compartida
Un apellido de seis letras
De San José a Caracas
De Maracaibo a
De
De Maracaibo al Principio
En la noche que germina el fuego

Terminando
Frente al vidrio del Metro
Sentí un abrazo
Subterráneamente
tuyo
Cruzabas tus manos sobre mi pecho
Dejabas tu mejilla
A un lado
Del cuello
Sin saber cómo sería en apariencia
Viajar contigo
Me puse al otro lado
Del templo transparente
El río que me corría
Habiéndome dejado
Me sirvió un momento sin verte
Pero
Sin dejar la baraja
Que me tocó en la cuenta
Viví el siguiente milagro
Después de conocerte
En el abrevadero de
Los caballos de neptuno
