martes, abril 10, 2012

Los niños gordos



Los niños gordos
Joaquín Ortega

Los niños gordos
Creen que Dios no los quiere
Aunque no entiendan bien cómo puede distinguirlos desde arriba
Los niños gordos creen que sus miedos entran a su cuarto
Con un traje rojo
Y ven al maligno como un condenado a ver a la gente dormida
Mientras debe subir escaleras
Y ver a los niños gordos 
Tumbados bajo las sábanas del Hombre Araña
Los niños gordos creen que pequeños diablos torpes
Ordeñan los llantos de la A hasta la Z
Y con números interminables a la vista con lupas
Los bocados de los niños gordos
Son grandes y cada mordisco hace el papel del taburete
En donde esperan olvidados por almuerzos rodantes
Los niños gordos plantan de día minas triangulares de tomate y queso bajo su cama
Y esconden vitaminas para vencer en las noches
A los guerreros que usan equivocadamente al sol
Sus piernas cortas retumban en los castillos de los bobos crueles
Y de los adultos que ven el mundo solo con retrovisor
Los niños gordos llenan puertas y más puertas
Con huellas dulces
Dibujando dietas únicas con sonrisas
Dictan pasos de animales voladores con franelas cortas y sudor
Cuando cae la noche
Sale música de sus bolsillos
Lápices y papel de sus ruedos
Y de regalo te hacen una máscara con sus dedos
Para que disimulemos juntos mundos submarinos
Mientras ellos se preparan sobre un círculo de almohadas
Para luchar por nuevas simpatías contra las nubes



sábado, marzo 24, 2012

Hasta Pronto


Hasta Pronto
JoaquínOrtega
A la memoria de Libero Iaizzo

Cada floresta ve venir todo
Poniendo cuidado en las puntualidades
Un bosque hace lugar a los nombrados
Curados en apremios
Reuniendo al trago templado
Va adoptando varones
A quienes sus dioses no les convino conservarse abuelos
Los semejantes se acomodan en la mejor butaca
Con vista al mar de coches
Donde cien niños cabeceados en las pandillas del cierzo
Dibujan soles sobre las tazas y los platos 
Del almuerzo al día
Por cada miércoles de planes viajarán sin cadena mil jueves
En cajas para la pertinacia
Somos damas, hijos, sobrinas, caballeros 
A donde se es invitado se debe llevar la luz

domingo, marzo 18, 2012

Decano


Decano
Joaquín Ortega
 
Las mujeres persiguen
Pasos quietos en la rutina de un solo lugar
Cuando lo eres
Morarás tropiezo
A menos que te despistes como uno de sus hijos 


miércoles, febrero 22, 2012

Carpeta Perro

 
Carpeta Perro
Joaquín Ortega

Morir como un perro de casa
Bienvenido en los dientes completos
Aplaudiendo standards en una fonda anglo
Riendo peleas vetustas
Para que no haya más parentesco
Justo en los soplos coagulados
Del dictamen parcelado
Recogiendo por aplausos
Café y tabaco con tanto ahumado en común
Marico como el que te enseñó a nadar
Marico como el que te dibujó el mundo hasta más allá de la ventana
Marico como el que jodió al marico que quería joderte
El amor amanece desde el foso donde zarandeas la risa
Tantos días adivinándose las patadas del Asia y los ilícitos exiguos
De los dormilones en carrito
De los defensas con cara de narcos
De los bigotes sin peculiaridad
De los que te responden sin buenos días las sonrisas y la cortesía a tono necesario
Porque si no anexas broncas no eres su naturaleza
No eres su ruido primordial
No eres su sombra empastelada a remos radiales
Confitadas en su oscura pátina de persona hosca
Sin maldecir se la llevan toda consigo
Comiendo un pan que te rompe las encías
Asústate de esos zapatos a lo lejos en posición de gatos al acecho
Prepárate para el cuadernillo de funcionario
Del cortabolsas en las sombras
No niegues nada
Eso está bien visto


lunes, enero 16, 2012

Metrópoli


 
Metrópoli
Joaquín Ortega


Fuimos niños sin estar al tanto
De lo visto
Que rompía calles
Deshabitando dolores
En las sabanas resecas
Claramente se apelaba a
Beber agua de animales calientes a
Dormir por un breve siglo y para siempre
Tus hijos buenos, Padre
Son silentes y obsequiosos
Los amas tanto a ellos
Que dejas pasar el tiempo quemado
Entre comas
En las trochas de la lujuria
Quien va por un bocado
Modifica
Retribución por silencio
Uno que dibuja las alturas espesadas con rayas negras
Anclados al recuerdo de los montañistas
Alegres de dolor a la vuelta
En un tramado de pulmones que silban contra el frío
Una ventana que muestra familias
Se cansa de agruparlos
Evadiendo ser unánimes


Pensando en escribir algo sobre tu boca
La que prueba pan y marcha humos
La que habla de los robos y
Se sorprende ante los años de los tíos
La boca que se queja
Que trabaja
Que perfuma
En primeras personas
La pompa de los pasajes
El pasillo herrado por los dequeísmos
La quiebra entre las playas
Los animales con viajes dentro
Sobre tu boca una lengua menos humana
Más parecida al jean viejo
Cortado por pulgares diminutos
Defiende un pedrusco del paraíso


En esa metrópoli
Hay que aprender a mirar de lejos
No hay cera que separe a la sombra dirigida
Desde la pieza fría que se hunde en el mar
En esa metrópoli
Cada peligro está habituado a un material múltiple
Tras algunas puertas
Protegidos por los símbolos invisibles
Van salando sus frontales de víctima
Las familias gastan verbos y se confía
En cada rostro desconocido
Tanto como puedas acelerar el paso
Ojos que figuran no tomar nota
Son semáforos de cuenta regresiva
A la nueva sed que pica en la noche
La que engaña cada hora
La que rebasa al sol  
En la metrópoli
Que compra el emparejo
No hay razón para pensar en un largo mañana
Cortos adioses
Largas bienvenidas
Como si con eso bastara
Para calentar los carbones y derretir los miedos
Se desvanecen lágrimas y guerra
Contra los mártires
El pié no ha calzado
Solo algún niño se premia sin saberlo
Frente a un helado compartido
La mañana suena con su voz de caja imperfecta
El antifaz de la laca y el peine contra los confesos
Se cruzan las manos en carácter de permiso
Para vivir con quien te topas en el cruce
Con el que vive en el silencio de los ojos cerrados
Quien te espera sin saberlo
Ríen los erectos de grito ahogado
Los frescos de la pesadilla infantil
De la manzana que rueda de la bolsa
Para ser sacrifico
Entre el concreto y el pantano
Una pausa entre motores
Y seguir bailando con una bandera contra el viento
Viendo de lejos los asientos
Los relojes detenidos
Los bucles orquestados